Es un
elemento importante en el ajuar del novio, comenzó a tener popularidad
en el siglo XVIII; las parejas de esa época acostumbraban
comunicar su amor por medio de flores, adornaba las levitas,
solapas de abrigos y sacos para distinguir al novio de los
invitados, sobre todo cuando en las bodas todos íban
de etiqueta.
Los tenemos en Rosa rehidratada, seda, pasta francesa y raso.